Intercambio con Niza 2011

Aún recuerdo con la misma ilusión aquel 4 de Septiembre tan esperado por todos los alumnos que participábamos en el intercambio con Niza.

Con maleta en mano y una gran sonrisa en la cara cogimos nuestro autobús destino a Barajas, en menos de lo pensado y con el ansia de verlos de nuevo ya veíamos sus miradas en de cada uno de nosotros, pronto llego el reencuentro, besos abrazos y presentaciones. Aquellas familias que cada uno de nosotros habíamos creado en nuestra imaginación según las descripciones dadas por nuestros compañeros franceses. Familias peculiares, distintas pero cada una de ellas tan especiales como maravillosas.

Al día siguiente y después de un gran trayecto en autobús recorrido por la mayoría de nosotros llegamos al Centre International de Valbonne, me hubiese gustado inmortalizar la cara de todos y cada uno de nosotros, teníamos la suerte de estar en un colegio increíble con las instalaciones que todos los colegios del mundo deberían tener. Más tarde nos dieron las normas que tendríamos que seguir en el colegio y lo más importante para nuestra supervivencia el mapa del colegio que pronto memorizamos. Sin más dilación comenzamos las clases y con el paso de los días mas añorábamos lo horarios españoles.

El tiempo se desvanecía sin apenas darnos cuenta, pudimos recibir clases de francés con profesores nativos y cada día amanecíamos más sorprendidos por los lugares visitados: Cannes, St Tropez ,Antibes y como no Niza esa ciudad inigualable,en este momento me llega a la cabeza su aroma, sus calles y su playa con el agua tan nítida como la nostalgia que estoy sintiendo escribiendo estas líneas.

Ojalá hubiéramos podido parar cada segundo y hacerlo eterno. Treinta días  aprovechados al máximo y llevados al extremo de nuestras posibilidades.

Tardes de piscina, de playa o simplemente  tirados en un césped escuchando música y quedar grabado en cada canción cada uno de los recuerdos presentes.

Pero pronto llegaron las despedidas, sin ni si quiera habernos dado cuenta llegábamos al final de nuestra estancia y acompañados de esta momentos de reflexión interior y común, cada día cada hora junto a ellos que terminaron rompiendo en las innumerables lágrimas en el aeropuerto, era inevitable.

Experiencias, recuerdos, marcas, personas, lugares, experiencias, situaciones e imágenes difíciles de borrar e imposible de olvidar.

Gemma Redondo Delgado 1º Bach B

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