Voluntariado en Santa Fé

Voluntariado de jóvenes extranjeros en San Agustín.

Son estudiantes españoles y vinieron a ayudar en un barrio.

El contingente proviene de un colegio lasallano de Valladolid, España. Estuvieron un mes en Santa Fe. Realizaron trabajos de distinta índole en un barrio periférico.

Los jóvenes se alojaron 15 días en un hospedaje del barrio Guadalupe, y después en casas de familia de la comunidad del colegio La Salle. Entre las tareas, confeccionaron juegos didácticos para los chicos. Foto: Mauricio Garín

De la Redacción de El Litoral

educacion@ellitoral.com

Impactados por la pobreza, pero con sus convicciones de servicio solidario más consolidadas. Con ese balance final, se está despidiendo de Santa Fe, el grupo de diez estudiantes españoles que llegó a la ciudad para ayudar en el barrio San Agustín, ubicado en el noroeste de la ciudad.

Los estudiantes acaban de terminar la escuela secundaria en el colegio lasallano Nuestra Señora de Lourdes, de la ciudad de Valladolid (España) y, antes de comenzar sus carreras universitarias, se lanzaron a realizar un voluntariado de un mes en el exterior, como parte de su crecimiento personal.

El Litoral los encontró en el colegio La Salle, cociendo bolsitas con tela azul para guardar los juegos de mesa que ellos mismos fabricaron en madera para los chicos de la Casa de los Jóvenes Pablo Aguilar. Se trata de un espacio que nació en 2007 en el barrio San Agustín, al lado de la parroquia San Luis Gonzaga, con el propósito de ofrecer contención y socialización para madres y chicos.

Allí los jóvenes españoles pasaron la mayor parte de su estadía realizando todo tipo de tareas: desde colaborar para servir el almuerzo y copa de leche en el comedor que atiende a 40 chicos los fines de semana (cuando las escuelas no funcionan), hasta trabajos de carpintería y pintura del local, restauración de un mural que estaba deteriorado y construcción de un horno de barro para el pequeño emprendimiento panaderil que llevan adelante las mujeres del barrio.

Además de sumar manos a las tareas cotidianas de la Casa de los Jóvenes, lo más importante fue la disposición de los estudiantes extranjeros a estar con los chicos y las mamás, a conocer su realidad, conversar con ellos, escucharlos y compartir actividades de recreación.

“Venir a la Argentina surgió de una propuesta de voluntariado que se hace en todos los colegios lasallanos de España, a través de la Fundación La Salle. Hace dos años se les propuso a estos jóvenes hacer una intervención internacional, para tomar contacto con distintas realidades del mundo. Desde entonces se han estado preparando para realizar este voluntariado”, explicó el Hermano Fernando González, del colegio de Valladolid, quien junto a la profesora Ángela Mozo, vinieron acompañando a los alumnos.

A este contingente, le tocó radicarse en Santa Fe, pero hay más grupos distribuidos por distintos colegios lasallanos del país. “Hemos conectado muy bien con el colegio de acá y con el trabajo pastoral que hacen los alumnos. Vemos que estamos en lo mismo: promocionar el voluntariado de servicio social de los jóvenes en su contexto”, destacó el Hno. González.

Pobreza y contraste

Las siete chicas (Carmen, Irene, Alicia, Paloma, Blanca, Alejandra y otra Irene) y los tres chicos (Jorge, Juan y Jorge), se encontraron con una realidad totalmente diferente a la de su país. Con ese peculiar acento español, contaron al diario las impresiones que se llevan del barrio San Agustín y de Santa Fe.

“Nos impactó el barrio. Apenas llegamos, ya vimos las casas bajas, muy sencillas y precarias. Luego, el modo de vida: los chicos corriendo por las calles descalzos todo el día, con los pies fríos y con heridas, algunos con ropas viejas”, describieron.

Si bien reconocieron que “pobreza hay en todos lados”, los jóvenes sintieron que la de aquí “es más concentrada y más grosa”, porque “lo que acá es una villa entera, en España quizá son tres casas pobres en las afueras”.

“También nos impactó el contraste social, porque aquí tu avanzas 10 cuadras y pasas de un edificio enorme y novísimo, a una villa con muchas necesidades”, remarcaron los estudiantes, que tienen la mirada aguzada de aquel que es ajeno a la vida cotidiana de una ciudad.

Consideraron que seguramente cuando lleguen a España -este fin de semana emprenden el regreso- se darán cuenta de “lo que tenemos allí y lo que falta aquí”. Más allá de lo socioeconómico, dijeron que “vamos a echar en falta el cariño que la gente más humilde nos dio a cambio de nada”.

Finalmente, la rectora del Colegio La Salle de Santa Fe, Isabel Banchio, indicó que esta experiencia resultó fructífera porque “compartimos los modos de educación para la justicia y de entender el servicio social que estamos promoviendo desde los colegios lasallanos”.

Compartieron con los chicos del barrio, la pintura de la Casa de los Jóvenes Pablo Aguilar, llamada así en homenaje al joven de 18 años que murió defendiendo a su familia de una balacera. Foto: Gentileza Colegio La Salle

Para donar

Eduardo vive en San Agustín

  • Colabora con la Casa de los Jóvenes Pablo Aguilar y compartió este mes con los estudiantes españoles. Arovechó la nota para pedir donaciones destinadas al comedor que funciona con mucho esfuerzo y a base de colaboraciones. Se necesita alimento no perecedero, vasos, platos, manteles y, principalmente, carne para preparar almuerzos nutritivos. Comunicarse al teléfono 156-107275 (Luciano Giardino, ex alumno del colegio La Salle que trabaja en el barrio desde hace 3 años) o a través de Facebook (Casa de los Jóvenes Pablo Aguilar).

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