Graduación de la promoción 2016-17

Una promoción más de alumnos del Lourdes se graduó —como actualmente se lleva decir— en el tiempo en que están concluyendo sus estudios de segundo de bachillerato y se preparan para su ingreso en la Universidad. Como se auguraba en el comienzo de la Eucaristía, junto a la imagen de la Virgen de Lourdes, la tarde iba a ser intensa y cargada de emociones. Precisamente, en la iglesia comenzó todo, recalcando que lo que allí se empezaba celebrando era una “acción de gracias” —que es lo que el griego aportó a la palabra Eucaristía—. Profesores, padres y alumnos pusieron voz a las peticiones de perdón, a las lecturas de los Hechos de los Apóstoles y de los Evangelios, a las peticiones, a las ofrendas, a la acción de gracias y a la tradicional consagración ante la imagen de aquella advocación mariana que tanto gustó a la fundadora del Colegio, Paulina Harriet en 1884. Los versos de los cantos estuvieron muy bien armonizados y conducidos por el profesor Jorge Meneses, quedando muy claro que la semilla de san Juan Bautista de La Salle había crecido en todos los presentes, a través de aquel iluminador proyecto de las Escuelas Cristianas que puso en marcha aquel sacerdote francés del siglo XVII con sus primeros Hermanos.

La tarde continuó ya en el remozado Teatro, incapaz de acoger a tantos como se habían congregado en una capilla a rebosar. Por eso, hubo reparto de espacios. Se sentaron en sus butacas los protagonistas, sus padrinos y madrinas, sus padres y madres; pero en la sala de conferencias, y siguiéndolo con las tecnologías propias del momento, se situaron el resto de familiares y amigos. En el escenario rodeaban al Hermano director, H. Francisco Javier Gutiérrez, el representante de la Asociación de Padres y Madres del Colegio y un servidor, como presidente de la Asociación de Antiguos Alumnos. Ya lo indicó el mencionado Jorge Meneses en su presentación: delante de mis ojos tenía a los futuros miembros de este grupo privilegiado de antiguos alumnos ¡Serán bienvenidos si quieren ejercer de tales! Sí, privilegiados, porque ellos han estudiado en esta gran institución que es el Colegio Nuestra Señora de Lourdes. A nuestro lado se sentaban, profesores de Infantil, Primaria, Secundaria y Bachillerato, como representantes de todo un proceso de aprendizaje.

Los cuatro delegados de cada una de las clases, tres chicas y un chico, realizaron sendos discursos excepcionales, cargados de sentimientos, agradecimientos, chispa académica, donde no faltaron ni siquiera aquellas frases que se repitieron en tantas y tantas clases durante años. A sus pies permanecía la orla que se unirá a la importante colección de las del Colegio desde los primeros años veinte, en este 2017, referenciado por la estatua de José Zorrilla que se realizó en 1900 para su Plaza vallisoletana y que ilustra el Bicentenario del nacimiento del autor de Don Juan Tenorio. Por parte de los padres, tomó la palabra Beatriz Calvo, docente pero sobre todo, hija, hermana y en esa tarde, madre de alumnos. Después, llegaba la imposición de la insignia de antiguos alumnos lasalianos por parte de los profesores y las becas rojas con el escudo del colegio por parte de los respectivos padrinos de la graduación. Dos lemas para tener bien en cuenta en la vida: Lourdes, stella in Castella —Lourdes, Estrella en Castilla— y Salla, indivisa manent —Salle, permanecen unidos—. Para concluir el acto académico, donde se produjo lo que se prometió —emoción y hasta algunas lágrimas—, tomó la palabra el mencionado Hermano director, que a través de los dedos de una mano, supo relatar magníficamente los muchos sentimientos que la vida colegial sabe proporcionar y hacer brotar para el futuro, en los alumnos que los han recibido. Prometía el H. Francisco que aquélla era la última lección del temario. Sin duda, la más importante.

Todavía les restaba mucha noche por delante, la foto de grupo, el vino español con sus familiares y la pertinente fiesta entre compañeros, algunos llegados al Colegio cuando apenas tenían dos y tres años —con una trayectoria de quince—. Otros matriculados desde épocas más recientes o incluso, llamados por la culminación del bachillerato. En cualquier caso, ellos sabrán que pueden tener en la Asociación de Antiguos Alumnos un modo de reencontrarse de nuevo, con sus compañeros de clase y promoción, además de permanecer unidos a esta Estrella en Castilla, presididos por la mirada limpia y fiel de la Virgen de Lourdes, Madre de Todos. Suerte para el futuro, cargado de retos. Nosotros, podremos estar a vuestro lado.

Javier Burrieza Sánchez

(Presidente Asociación de Antiguos Alumnos)

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