Mira dentro de ti…

Hoy día 15 de mayo era el día señalado para hacer vivir a los niños de Tercero B de E. Primaria, una experiencia de interioridad dentro del camino que estamos haciendo en la acción tutorial sobre el conocimiento de sí mismo.

Previas a la actividad que ha marcado la mañana de hoy, habíamos realizado dos trabajos sobre el conocimiento de uno mismo. En el primero nos interrogábamos sobre “Quienes somos realmente”, nuestras aficiones, gustos, disgustos, lo mejor, lo menos bueno….y lo completamos después con otro trabajo-reflexión sobre los Sueños que nos mueven” que hicimos coincidir con la “Semana Vocacional”

Hoy la actividad estaba dirigida por dos padres de una alumna de la clase, ya conocidos por los niños y con quienes habíamos decidido el objetivo de la reunión.

Nos pareció importante que nuestros alumnos “se” vivan en clave positiva, conociéndose en sus múltiples cualidades, “puntos de luz”, vida y ritmos interiores. Creímos importantes aprendiesen  a verse con generosidad, disponibilidad, ternura… y la propuesta fue hecha en esos términos.

Por medio de un cuento, que el “Hada del bosque” contó a los niños, se fueron introduciendo poco a poco en la reflexión que les estaba preparada.

Vivimos varios momentos: escucha, baile con disfraces para descargar, dibujo sobre cómo es tu mundo interior, esa esfera de luz que les acompañará si la saben descubrir, reflexión sobre que lo bueno que tienes tú, también lo tiene el otro, y así fueron escribiendo en unos cojines, como si de un inmenso folio giratorio se tratase, completando la fisionomía de cada uno, las cualidades personales según las ven los compañeros. Un momento de relajación nos introdujo en el aspecto que queríamos purificar y que cada niño escribió dentro de una hoja del “Árbol Mágico” y que el fuego eliminó poniendo a los chicos en la situación de atención que el fuego propicia.

Extraordinaria la respuesta de los niños que pasaba de la admiración y silencio a la participación ruidosa, del desconocimiento inicial al gusto por escribir, en el cojín del compañero, cómo le descubríamos…

Ojala nuestros niños tengan muchas “Hadas del bosque” que les ayuden a ser mejores personas, reconociéndose, identificando sus emociones e intentando canalizar aquellos aspectos personales que son mejorables.

Ha sido, otra vez, una gran fortuna haber podido vivir esta experiencia de conocimiento… Gracias a nuestra “Hada del Bosque” y gracias a nuestros niños que nos han permitido disfrutar, crecer, creer y mirar más allá….

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