El frío se puede tocar

¿Sabéis que el frío se puede tocar? ¡Pues el calor también! Y tienen mucho más sentido cuando los tocas juntos, uno después de todo. El calor nos quemaba un poco y preferíamos no tocarlo mucho, pero el frío nos ha gustado más ¡hasta nos ha aliviado un poco el dolor de encías de alguno!

También hemos podido tocar unas manos muy raras… como con unos bultos extraños, otras tenían como líquido por dentro que nos han dado mucha grima, la verdad.

Con lo que más hemos disfrutado ha sido con una caja de cartón enorme llena de trozos de tela, retales de moqueta, estropajo verde…con los cuales hemos podido jugar y tocar para comprobar si eran suaves, rugosas, picaban, eran duras o muy blanditas. Lo hemos disfrutado muchísimo. Ya echábamos de menos estas sesiones, y esperamos ansiosos la próxima.

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