Roma Express, el desafío de las siete colinas. Crónica día 2.

Cada paso iluminaba una sonrisa de camino al Vaticano. Sus museos inexplicables, su basílica grandiosa, su Piedad emocionante y la indescriptible Capilla Sixtina serán siempre testigos de cada lágrima. Sant’Angelo y su puente, sabrán cuánto lo admiramos. Pues en el momento en que el arte incita al alma humana y arde lo inefable… Queda constancia de lo evidente: cada golpe de vista es un sentimiento, que quedó sellado por fuegos artificiales sobre la ciudad eterna.

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