Roma Express, el desafío de las siete colinas. Crónica día 3.

Cuando el viento me pregunte le diré que en el olvido no hay un sitio para Roma. Que el mirar es placentero y que no hay dolor ni suerte que tenga hoy punto y final. Que cada esquina es un suspiro y cada Piazza un gran secreto, un Panteón, una Fontana. Que en momentos se percibe la viveza de sus piedras, a San Pietro y a San Pablo. Que hay lugares especiales y que en este, el Lourdes junto, canta y sueña por las noches, vive y ama por el día. Cuando el viento me pregunte le diré que ya no hay tregua: que tal vez queden dos días pero no habrá diario en blanco.

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