Roma Express, el desafío de las siete colinas. Crónica día 4.

Inspiración. Silencio. Voluntad. Incrédulos. Bohemia.
Las galerías Borghese nos devuelven al Éxtasis y comienza de nuevo.
Un paso, melancolía. Respiro, sonrío.
Esperanza si todo tiene un final. La memoria no perdona, el corazón tampoco. Y da igual lo que digan, seguimos jugando entre violines. Otro amanecer, un ángel que llora a gritos mudos tras la escena teatral y la flecha dorada que nos guía sobre el lienzo en el camino.
Hoy seremos voz del mundo, la promesa queda escrita: continuará.

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