Crónica de Cuéllar III

Día intenso este tercero en Cuéllar.
Primero porque hemos dormido menos de lo acostumbrado. Anoche se nos hizo tarde jugando en el parque y hoy había que madrugar más pues los autocares nos esperaban pronto para ir a las Hoces de Duratón.
Hoy el despertar ha sido al son de sartén, muy agradable Pascual.
Aunque también hemos tenido oportunidad de cantar el cumpleaños feliz a nuestra compañera Carlota, quien se ha levantado muy contenta de celebrar su cumple con tantas amigas y compis.
También llegó de puntillas esta noche el ratoncito Pérez, cargado al parecer de chuches y propina. ¡Vaya suerte!
Ya de excursión en los autocares, nos hemos dirigido primero a la Ermita de San Frutos, patrón de Segovia y de esta comarca. Tras un buen traqueteo por el camino bacheado en el autocar, nos ha tocado una breve caminata. Sol de justicia, aunque aún no eran las once de la mañana.
De camino a la ermita nos han hablado los monitores de la flora del lugar, fundamentalmente enebros, jara, piorno,… También de lo más importante del esta reserva natural, los buitres leonados, la mayor población de esta especie en toda Europa; el corzo, el jabalí,…
Ya en la ermita, nos han contado la leyenda de los cristianos que resistieron en el montículo de la herradura los ataques musulmanes durante la reconquista y cómo Frutos, más tarde santificado, consiguió separar el montículo del resto de la montaña para evitar el paso musulmán. Sobre aquel montículo, donde los cristianos resistieron y sobrevivieron 11 años, se erigió la ermita de San Frutos. También hemos visto la necrópolis excavada en la roca que se encuentra justo delante de la ermita.
Después nos hemos dirigido de nuevo en autocar a coger las canoas, para realizar un recorrido por el río Duratón hasta una playa, donde hemos comido y nos hemos bañado. Durante la navegación por las Hoces, hemos disfrutado viendo el vuelo de los buitres, la inquietante aparición de alguna culebra de agua, las libélulas,… Algo espectacular.
Tras el paseo en canoa, regreso al albergue para el aseo y a ver el partido de España, cuidándonos de no gritar mucho para que Diego y Pascual no nos apagaran la tele. ¡Por los pelos no gana! Menos mal que anularon el gol de Irán.
Tras la cena, Carlota sopló las velas, comió unos ricos pasteles y nos preparamos para la fiesta.
Un poquito de reggaeton, un poco de Macarena, Paquito Chocolatero y a pasar el Limbo. A ver quién nos duerme ahora.
Mañana más.

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